Un espacio de seguridad, juego y comprensión para los más pequeños.
Durante la infancia pueden surgir dificultades emocionales, conductuales, sociales o escolares, y a veces es difícil entender lo que el niño o la niña está viviendo. En consulta ofrezco un espacio seguro y respetuoso donde acompaño tanto al niño/a como a su familia. Juntos trabajaremos para comprender mejor lo que está viviendo el niño/a, cómo lo expresa y afronta, y le acompañaremos a gestionar sus emociones y experiencias de manera más segura y tranquila, y a potenciar sus recursos internos, ayudándole a afrontar los desafíos con más seguridad y autonomía.
Con cada niño/a adapto el acompañamiento a su edad, necesidades y formas de expresarse. Para ello utilizo herramientas acordes a su desarrollo, como el juego terapéutico, la expresión artística, la comunicación verbal y otras dinámicas específicas. Mi objetivo es crear un vínculo de confianza y seguridad, donde el niño/a se sienta escuchado y cómodo mientras exploramos juntos sus emociones.
También te acompañaré a ti como padre o madre, ofreciéndote orientación y apoyo, con herramientas y estrategias que te ayuden a comprender mejor lo que le ocurre a tu hijo/a y a acompañarle de forma adecuada según su momento evolutivo y sus necesidades específicas
Cuando sea necesario, coordino el trabajo con el colegio y otros profesionales implicados, asegurando que todos los contextos del niño/a estén alineados y reciba un acompañamiento coherente, integral y adaptado a su realidad.
Dificultades para identificar, expresar o regular emociones, baja tolerancia a la frustración, tristeza o irritabilidad.
Miedos específicos, fobias, ansiedad por separación, preocupaciones o pensamientos intrusivos.
Conductas desafiantes u oposicionistas, impulsividad y dificultades de autocontrol.
Acompañamiento en TDAH (Déficit de Atención e Hiperactividad) y TEA (Espectro Autista).
Timidez, inseguridad, dificultades para relacionarse con iguales o situaciones de acoso escolar (bullying).
Problemas con los hábitos alimentarios, insatisfacción corporal o distorsión de la propia imagen.
Adaptación a cambios (separaciones, mudanzas, hermanos) y mejora de la comunicación familiar.
Dificultades en el sueño, fomento de hábitos diarios y construcción de una autoestima sana.